A 4 horas al norte de la ciudad de Cusco, llegamos a la provincia de La Convención,reconocida por sus cultivos de frutos tropicales como el café y cacao, encontramos también plantaciones de camellia sinensis o más conocida como té. Esta bebida con orígenes en el continente asiático se insertó en nuestro territorio hace más de 100 años, a través de embarcaciones provenientes de Japón llegaron al distrito de Huayopata y es en este valle donde décadas después alcanzaría su auge, denominando a su capital Huyro, como la capital del té peruano.
Con el pasar del tiempo, esta industria se desarrolló más en el exterior, empezaron a bajar los precios del té industrial a nivel mundial y con el ingreso del té argentino al mercado nacional, se hizo imposible competir con precios tan bajos.
De aquellas épocas aún quedan en funcionamiento un par de fábricas que a penas sobrevivieron, que cosechan las hojas de forma manual y las procesan para la elaboración de bolsitas filtrantes; otra manera en la que los productores intentaron rescatar sus teales, fue abasteciendo a las florerías con ramos para arreglos florales. Lamentablemente para otras familias no fue rentable seguir cosechando té y esto los llevó a abandonar sus plantaciones para dedicarse a otros cultivos o a otras actividades.
Sin embargo, en los últimos años se ha visto un cambio alrededor del consumo de té y esto es gracias a la colaboración de distintos agentes interesados en la creación de una cultura alrededor de esta planta, con el apoyo de profesionales en el rubro a través de capacitaciones a los productores, la realización de concursos como incentivo a mejorar la calidad de té y que permita el acceso a mercados internacionales; la documentación y difusión de este trabajo para llegar a más personas interesadas; brindar espacios que funcionen como vitrina para el té de especialidad peruano, haciendo énfasis en la trazabilidad para que los consumidores tengan conocimiento sobre el origen y de los responsables que la cosechan.
Sin duda aún queda mucho camino que recorrer para poder hablar sobre una cultura del té de especialidad peruano, pero al día de hoy podemos decir que estamos siendo testigos de una nueva era en el valle tealero de Huayopata.